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TORTURA ODONTOLÓGICA (I)

Archivado en Protector del Universo • Fecha: 16-05-2005 12:25:38

CAPÍTULO I: ACOSO A UN PROTECTOR.

A pesar de su condición de Protector, nuestro amado héroe también tiene necesidades sanitarias. En esta segunda trilogía la acción se inicia justamente en la consulta del dentista, donde Cervecerix acude con un acojone máximo aunque inconsciente de cuál es el verdadero peligro que le espera.

Padre nuestro que estás en el cielo...

Enfermerixa: ¿Cervecerix? Su turno.
Cervecerix: vvvvvoy...

El Señor es mi pastor, nada temo...


Aquello parece hecho intencionadamente para acojonar, ya tan solo el aire que se respira en la consulta hace que a uno se le ponga la piel de gallina. La última vez que pasé tanto miedo fue en La Batalla de Vilassar, cuando perdí mi poder Efecto Fairy. Aunque si os soy sincero, también me acojoné bastante cuando pedí la factura.

Ave María purísima...

Entré. Justo en el centro había una especie de sillón, algo así como un ponte cómodo que te vas a cagar. Todo yo temblaba, ni tan siquiera me percaté de la existencia de una posible destructora, ni siquiera vi a la enfermera.

Alá es el único Dios y Mahoma su profeta...

Me senté y maldije no haberme tomado cuatro o cinco copas antes de acudir allí, pero claro, de tomármelas ya no hubiese ido. Seguramente por eso maldije no tomarlas. Y entonces, con una sonrisa de oreja a oreja entró el Dentista, entró Torturatorix.

¡¡¡Odiiiiiiiiiiin...!!!

Me tumbé completamente en aquél sillón del infierno, esperando, preparado ya para mi sesión particular de tortura odontológica cuando ocurrió: la Enfermerixa me puso un babero sobre el pecho, pero no usó que digamos unas formas muy adecuadas, vamos que la tía me manoseó el pecho izquierdo a base de bien. Aquello no era normal. Tocar pechos es cosa de hombres. ¿Qué estaba pasando? Ahora me ajusta el babero y me manosea el pecho derecho. ¡¡Coño tía!! ¡¡Vas a conseguir que me ponga a lactar!!

Torturatorix: Abra la boca
Cervecerix: aaaaa
Torturatorix: Ábrala más por favor.
Cervecerix: AAAAAAAAA


Y empezó a introducir cacharros de hierro por dentro de mi patio de butacas, parecía un niño sádico jugando a los médicos, mi atención se había vuelto a centrar exclusivamente en ese ser maquiavélico que disfruta hurgando en los dientes de los demás, cuando sin aviso alguno, la Enfermerixa me introdujo el típico aspirador para la saliva en la boca.

Esta vez fui yo quien notó dos pechos firmes, muy firmes, encima de mi brazo; para postre la tía manejaba ese aspirador como si estuviera limpiando todos los rincones de mi boca, subía, bajaba, a un lado, al otro y siempre con esos dos increíbles pechos restregándose por mi tórax.

Y entonces lo vi: de la forma más estúpida me habían anulado completamente. Al tener instrumentos de hierro dentro la boca no podía usar ninguno de mis poderes. El Efecto Teaburroquetecagas era inútil al no poder hablar, el Efecto Alcoholix ya no os cuento. Y mi tercer poder, el poder Efecto Ungrancorazón, se encontraba completamente fuera de lugar.

La Destructora había esperado, atenta a encontrar un momento idóneo, a que las circunstancias le fueran favorables. Y lo encontró. Sin duda alguna aquella enfermera era una de sus secuaces. Y estaba haciendo un buen trabajo; muy bueno, lo puedo jurar por la cremallera de mis tejanos (qué dolor pasé, por favor).

¿Cómo combatir sin poderes? ¿Cómo podía reaccionar en tal situación? No tuve más remedio que aguantar, y de vez en cuando, alzaba la mano para que Torturatorix parase y me ponía toser disimuladamente, apartándome de ambos. Luego vuelta a empezar. Fue la primera vez en mi vida que no necesité una dosis extra de anestesia, mi mente y mis cabezas estaban centradas en otra cosa.

Aquello acabó más rápido de lo que yo pensaba. Torturatorix me ofreció la mano y se marchó no sin antes indicarme que la Enfermerixa me daría hora para otro día.

A pesar de la tortura bajo la que me mantuvo durante toda la sesión, pude ver que de vez en cuando entraba alguna enfermera a preguntarle algo, dónde está esto, a qué hora es aquello... Mis dotes deductivas me llevaron a una sabia conclusión: aquella mujer era una especie de enfermera jefe; rápidamente me puse a pensar y encontré la respuesta, la forma de evitar que me torturara en la próxima visita. Si ella era la enfermera jefe, ella decidía los turnos, y por lo tanto, lo más probable era que ella librase los viernes para tener un fin de semana de tres días. Y acerté:

Enfermerixa: ¿Te va bien venir el próximo miércoles?
Cervecerix: No mucho, ¿no tienes hora para el viernes?
Enfermerixa: ¿El viernes? Es que yo los viernes libro.
Cervecerix: Pero Torturatorix no ¿verdad?


Pude ver la decepción en sus ojos. No es tan fácil dominar a un Protector.

Me dio hora para el viernes y pude salir victorioso, sabedor de mi superioridad como Protector del Universo. Y también salí de la consulta, por primera vez en mi vida, sin que fuera precisamente la boca lo que más me doliese.

Poco imagina la sorpresa que le espera, el Protector ha cometido un error fatal, ha subestimado los recursos de la Enfermerixa, ha olvidado una de las máximas de esta vida: “Una mujer sólo retrocede para coger carrerilla” (Zsa Zsa Gabor). Próxima entrega: CAPÍTULO II: LA DERROTA DE UN PROTECTOR.

Escrito por Cervecerix
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Comentarios

  1. Animo Cervecerix, tu puedes aguantar, el destino del universo está en tus manos (o en tus hue...). Siempre puedes utilizar el poder "magreoelculix" y seguro que ya no se acerca más. Aunque sea efecto boomerang y recibas su poder "tedoyunaostix", siempre ganarás tu.

    explusplus — 17-05-2005 10:39:01

  2. Es que ni al dentista puede ir uno ya sin que el universo peligre... Recuerda no ir con pantalones holgados al dentista ahora que empieza el calor!!! ;)

    Gasafondix — 17-05-2005 11:06:39

  3. Esto no es nada queridos lectores de mis fatigas. En el próximo capítulo aparecerá un enemigo más temible aún que la Destructora, en la próxima entrega, el terror hará presencia en la vida de Cervecerix.

    Aunque aún tengo que escribirlo.... iré pensando ;)

    Cervecerix — 17-05-2005 11:20:01

  4. Pos la verdad es que tiene que ser duro que te arrimen la cebolleta, y no poder soltarte ni un momentito por miedo a implosionar el universo. Dura tarea la tuya, protector del universo. Pero sin querer urgar en la herida más todavía, creo que hay una cuestión que nos deberías aclarar con la mayor premura posible, ¿¿¿¿ Esta buena,??? ¿¿¿Esta buena???. Si mas que nada lo digo por saber el grado de dolor al que te has visto sometido, en ningun momento me interesa saber el aspecto físico, ni mucho menos sus medidas, y ya no te digo como iba bestida.........

    Vandit — 17-05-2005 11:42:02

  5. No llegué a verle la cara... por alguna misteriosa razón la vista se me quedaba clavada entre su cuello y el ombligo. Había algo que me paralizaba profundamente en esa zona.

    Cervecerix — 17-05-2005 11:50:46

  6. Ese es mi cervecerix.....
    manteniendo el mundo sobre sus hombros.
    Como cristo, sufres eldolor en tus carnes para que nosotros podamos pecar tanto como queramos (bueno, nos dejen)

    Maquetarix — 17-05-2005 13:01:35

  7. Joder Maquetarix, mira que compararme con Cristo... ¡¡¡Ojalá pudiera yo convertir el aguan en vino!!! ;)

    Cervecerix — 17-05-2005 15:12:50

  8. Je, arreglados ibamos todos si tuvieras el superpoder de la transmutacion de agua en vino......
    los peces aprenderían a nadar de lado!!!!!!
    (coño, que horrible, vino salado....)

    Maquetarix — 18-05-2005 19:51:20


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