Hace un tiempo leí un muy breve texto de Shakespeare (si no recuerdo mal), en el que un mayordomo preguntaba al dueño de la casa: ¿qué leéis monseñor? Y este le contestó: palabras, palabras, palabras.
Algo parecido me ha sucedido hoy.
El caso es que hoy me ha tocado ir a ver a uno de nuestros clientes, lo que significa: traje y corbata. Sinceramente, siempre que me trajeo tengo la sensación de parecer un vendedor de Biblias. Pero las normas son las normas y me he trajeado.
Me he ido al cliente y he verificado algo que ya hace tiempo que sabía, aunque la verdad, yo me consolaba pensando que tan solo lo sospechaba: el trabajo de un ‘junior’, cuando lo hace alguien que lleva corbata, se convierte automáticamente en el trabajo de un ‘consultor’ (sigo sin entender porqué ahora me llaman ‘consultor’, algún día escribiré una descabellada teoría sobre esto).
En fin, que he perdido la mañana entera haciendo tonterías que podría hacer cualquier humano capaz de ejecutar un script. Seguramente, a parte del traje, la única diferencia hubiese sido el precio-hora.
Pero bueno, me estoy desviando un poco, volvamos a mis circunstancias: a las quince horas en punto, todos los ‘bolis’, sin excepción alguna, han caído ruidosamente sobre las mesas de cada uno de los allí presentes. Hora de irse. Es más: hora de echarme.
A las quince y cuarenta y cinco horas el taxi de turno me dejaba en mi barrio. Me he metido en un bar, he pedido unas patatas bravas y una cerveza y me he dispuesto a comer algo antes de coger mi coche para ir a las oficinas del ‘tajo’.
Y de la misma forma que llega la lluvia de verano llegaron las preguntas. (ay qué bonita esta frase)
Mi vista se ha depositado, en primer lugar, sobre un montón de botellas de alcohol: martinis, anís del mono, JBs, coñacs, etc...
Con lo mal que está medio mundo y nosotros aquí fabricando mierdas que tan solo sirven para jodernos las neuronas, drogas que nos hacen sentir mejor (mucho mejor); una tras otra, decenas de botellas se exhibían ante mis ojos. ¿Es eso justo? ¿Es el tópico de los niños que pasan sed menos influyente en nosotros por el hecho de ser un tópico? En tan loables pensamientos estaba yo cuando la ‘lluvia de verano’ ha vuelto a atacar. ¿Y la de gente que vive de este trabajo?¿Y la de sueldos que salen de eso?¿Es que si hicieran botellas de agua para esos niños nosotros iríamos al bar y pediríamos ‘una cerveza para mi y envía un par de botellas de agua para los necesitados y me lo apuntas todo’?¿Quién marca el camino?¿No es bueno para la economía que haya trabajo y se venda y se compre?¿No es pues, lo más lógico, que se fabrique lo que se vende?
Dudas, dudas, dudas... No tengo repuestas, no lo sé. He decidido no seguir pensando en eso.
Pero a diferencia de lo que suele ser habitual en mi, el cerebro que tenía cachondo hoy no era el del calvo sino el mío.
Al desviar la vista de las botellas me he encontrado cara a cara con un jamón que tenía un pinta que te cagas. Sin embargo, en lugar de venir a mi mente un simple ‘me pediré un bocadillo de jamón, pan con tomate, por supuesto’ se me ha ocurrido otra rocambolesca chorrada: ¿y si los cerebros de los borrachines (como un servidor) fueran tope de buenos de comer? Entonces (siguió mi mente en su delirio particular) seguro que al girarme y encontrarme una cabeza humana colgando no pensaría que es la cabeza de alguien. Pensaría algo más o menos así: cerebrito de borrachín, está delicioso acompañado de una buena salsa, y, por supuesto, pan con tomate.
De repente el jamón ya no era tal, sino la pata de un cerdo que en su día estuvo vivo y coleteando por allí. Mi enferma mente ha ido todavía más lejos, y se le ha ocurrido pensar qué pasaría si las patas de perro fueron también posibles jamones. Concretamente las de mi perro.
Una vez más, he olvidado el tema. Tanto razonamiento estúpido y sin sentido alguno no me llevaban a nada. Tan solo a más dudas. Además, a mi me encanta el jamón.
Desviando una vez más la vista me he encontrado con un máquina ‘tragaperras’. Mi cerebro, que hoy estaba como si se hubiese metido varias dosis del farmatón complex ese, rápidamente ha retrocedido en el tiempo. Hace años vi un programa en televisión donde discutían si se debía o no sacar este tipo de máquinas de los bares, apoyado todo, básicamente, en esa gente que es ludópata y que está luchando por salir de tan terrible vicio.
El caso es que en el programa había gente a favor y gente en contra (original el programa donde los haya, ¿a quién podía ocurrírsele?). Uno de los que estaba a favor de quitarlas es alguien, para vergüenza propia de todos nosotros, muy conocido: el ‘padre’ Apeles.
Durante el diálogo, perdón, ‘diálogo’ no, ‘discusión’ quizá sería mejor término... ¿tampoco? Vale, vale, como dicen los abogados en las ‘pelis’ cambiaré la frase: durante los gritos, salió uno acusando a la religión de ser también una droga, de crear dependencias, etc. La verdad que yo mucho sentido a aquello no le encontré, pero bueno, tampoco soy un tío muy listo. El caso es que el citado ‘padre’ le respondió de forma tajante: La diferencia es que usted para verme a mi tiene que venir y ENTRAR en la Iglesia.
Al principio me pareció una buena respuesta, para un ludópata debe resultar realmente duro pasar por delante de varios bares y ver allí las máquinas (muy escondidas no están, no es necesario, en muchos casos, ni tan siquiera entrar para verlas). Sin embargo luego me percaté de que yo estaba en mi casa. No en una iglesia. Y sin embargo estaba viendo al ‘padre’. Cambié de canal varias veces hasta que decidí ‘chapar’ la tele.
De vuelta del viaje al pasado, decidí desviar la mirada una vez más. No era ese el mejor momento para ‘darle al coco’ y menos con semejantes historias.
Finalmente, rendido ya a tanta diarrea mental, me he acabado la cerveza y he pagado las bravas. Al salir del bar el sol me ha dado de lleno en la cara. Ha sido agradable. Ninguna pregunta, ninguna duda. Tan solo una agradable sensación.
Inicio. Apagar el sistema. Ahora puede apagar su cerebro con seguridad.
He apretado el botón de off. Me he sentido mucho mejor bajo el calor del sol.
Seguían las dudas ahí; pero, gracias a Dios, yo no.
Snake — 03-08-2005 00:28:55
ridgarou — 03-08-2005 07:45:41
Vandit — 03-08-2005 08:56:39
Explusplus — 03-08-2005 09:21:52
Cervecerix — 03-08-2005 15:48:02