Capítulo I: EL PRINCIPIO DEL FIN
Después de tanto tiempo de paz, de tantos días sin tener que entablar una endiablada lucha contra las destructoras, después de tanto descanso, nuestro héroe, el Protector del Universo, Cervecerix, se había acomodado. Se había relajado. Y relajado se fue de vacaciones, ajeno a todo, descuidado, debilitado. Era el momento ideal, y la Destructora lo sabía.
Por primera vez en mi vida, me he sentido incómodo sin camiseta. Ponerme el bañador para ir a la playa y ver que en lugar de mis ridículos abdómenes, tengo una ridiculísima barriga no me ha gustado nada. ¿Cómo voy a proteger el universo si mi cuerpo empieza a fallar? Esperemos que con el gimnasio consiga recuperar la forma, sino estaré acabado.
La playa estaba a reventar de hembras, a cada cual más potente; aquello era el paraíso a la vez que el infierno. Cualquiera podía ser una secuaz de la Destructora, debía estar atento, en alerta constante, preparado para cualquier cosa.
Me dormí en la toalla después de bañarme. No hay nada como el Mediterráneo.
Al despertar me fui con mi familia al hotel, a comer algo y luego ‘ya veremos’. Y lo que me tocó ver fue el ‘Frijolito’, un culebrón típico y tópico que no hay forma humana de soportar; pero a mi hermana pequeña le gusta y como me tiene robado el corazón pues el ‘Frijolito’ fue el serial que se quedó puesto en la televisión.
El problema es que el serial este dura dos horas y yo a los quince minutos ya estaba más que harto; ‘boludo’ por aquí, ‘bárbaro’ por ahí, y un ‘macanudo’ por allá me rompieron la paciencia: acabaron por desesperarme. Así que dejé a mi hermana con el serial y bajé al bar a por una cerveza.
Y la fatalidad cayó sobre mi.
Inconsciente de lo que me esperaba, me senté en la barra del bar para pedirme una cervecita sin percatarme que justo a mi lado había una posible destructora. La falta de entrenamiento me pasaba, una vez más, factura.
Pedí mi cerveza y justo cuando me la servían, la hembra se dirigió hacía mi, mirándome como si yo fuera una persona, y dijo algo así como:
Franchutenixa: Vulevú parlé francé?
Cervecerix: ¿Ein?
¿Qué estaba pasando aquí? ¿Por qué habla tan raro esta tía? Es más, ¿por qué me habla una mujer? La respuesta cayó con todo el peso del fracaso: una de la secuaces de la Destructora venía por mi.
Franchutenixa: Du yu espic inglis?
Cervecerix: eeeeh... yes... eeeeeh... mai pencil is blu, ai am mor years old... eeeeh... jou ar llu?
¿Pero qué coño estoy diciendo? ¡¡Ah!! Vale, es mi poder Efecto Teaburroquetecagas, -pensé de inmediato-, todo va bien, tranquilo. Ahora ella se levanta y con una media sonrisa se despide y se acomoda en la otra punta de la barra. Todo está controlado.
Pues no. Va la tía y me sonríe de verdad, para luego preguntarme:
Franchutenixa: Yu ar espanishhh?
Hombre, sí, soy espanishhh, pero también soy catalán.... ¿cómo le digo yo esto en inglés?
Cerveceix: Ye, ye.. ai am from Barcelona ¿llu nou Barcelona? ‘Futbol .Club Barcelona amigo’, ‘Sagrada Family’, Pompeu Fabra... eeeeeh...no, no, forget Pompeu Fabra...
¡Coño que difícil que es esto!. Debo parar ya, antes que el Calvo despierte, pero hay algo que no me cuadra: mi poder Efecto Teaburroquetecagas está fallando estrepitosamente, mi poder Efecto Alcoholix también, puesto que llevo ya varios minutos con la cerveza en la barra y aún no he pegado un solo trago, el poder Efecto Ungrancorazón no puedo usarlo en estas circunstancias y el Efecto Fairy todavía no lo he recuperado. ¿Qué hacer en semejante situación?
La respuesta es obvia: la Destructora me ha pillado completamente descuidado y su secuaz está dispuesta a destruir el universo. Debo reaccionar antes de que sea tarde.
Lento. Fui muy lento. Antes de que pudiera contrarestar sus ataques, ella se levantó y me dió unas palmaditas en la barriga a la vez que sonreía. Aquello me dejo completamente destrozado: ¿Desde cuando a las destructoras les gustan los hombres con barriga? ¿Qué diablos está pasando aquí?
Pero eso no fue lo peor. Poco me imaginaba yo lo que iba a descubrir al mirar su mano. En esa mano había lo más temido por los Protectores. Yo siempre pensé que era una leyenda, un cuento que los padres nos contaban cuando éramos pequeños para asustarnos si nos portábamos mal. Nunca pensé que pudiera existir. Nunca pensé que fuera real.
Esta vez la derrota me miraba directamente a los ojos y yo no era capaz de hacer nada más que apartar la mirada.
Después de haber luchado contra la Destructora, contra el Calvo, contra su propio destino... ¿Qué puede asustar tanto a Cervecerix? ¿Cuál es ese ‘mito’, esa ‘leyenda’ que descubre ahora como una realidad? ¿Qué nos desvelará Cervecerix el próximo fin de semana?
mysstika — 03-09-2005 20:20:45
Cervecerix — 03-09-2005 23:38:04
ridgarou — 04-09-2005 16:22:16
Cervecerix — 04-09-2005 18:06:00
Saudade — 05-09-2005 20:40:34
Cervecerix — 05-09-2005 23:53:32
ridgarou — 06-09-2005 08:10:04
Cervecerix — 06-09-2005 10:31:16
Gambito de Dama — 08-09-2005 16:13:32