Día 3 de 3: La Frase
Sí, lo sé: cuando empecé a escribir esta pequeña saga lo hice contando desde el día 0 y eso conlleva que ésta, más que la tercera entrega, sea la cuarta de tres. De hecho no tenía intención de escribirla, pero es que el Maximuslerdum da para mucho. Dicho esto, vamos allá con el, por llamarlo de algún modo, relato:
Finalizada mi cruzada ‘directiva’ por tierras extremeñas volví el pasado viernes a mi amada ciudad natal. Todo va bien si acaba bien, que dicen, y en eso pensaba yo, convencido que aquella pesadilla llamada ‘La Empresa Nisabemusnicurramus’ había llegado a su fin y siendo este un fin bueno, pues de vuelta estaba ya en mi amada tierra, todo había ido bien. He allí mi fallo: la pesadilla no había, ni mucho menos, finalizado.
Sin embargo, amparado bajo la felicidad de la ignorancia, disfruté alegremente de mi regreso y de mi estancia en la tierra que me ha de ver morir. En mi Tierra, con mi Sol, y con mi Mediterráneo.
Y es que yo no sé vivir lejos de este lugar al que considero mi propia casa. Al alejarme, algo ensombrece mi triste y ruinosa alma. No sabría muy bien como expresarlo, no es una oscuridad, ni una falta de luz; quizás la mejor forma de describirlo sería deciros que me siento como si estuviera en un lugar donde el sol brilla, pero su luz es una luz que no le da calor a mi espíritu.
Pero dejemos a un lado mis problemas (‘cosa que yo siempre hago’, que diría Oscar Wilde) y volvamos al tema que nos tiene hoy aquí. Todos sabemos que a la paz le sigue la guerra igual que la noche al día y mi caso no iba a ser, para mi desgracia, una excepción a la regla.
Llegado el lunes me fui directo a la oficina, donde el Maximuslerdum me esperaba a traición para poder apuñalar, y así darle muerte, a mi felicidad. Si los lunes ya son de por sí odiosos, peor resultan cuando lo primero que te dan es una mala noticia.
Maximuslerdum: Cervecerix, acabo de hablar con Maximuscatetus, el director de desarrollo de Nisabemusnicurramos, y están muy contentos con tu trabajo.
Cervecerix: Genial, ya tenía ganas de quitármelos de encima.
Maximuslerdum: Sí, cuanto antes acabemos mejor, así que le he dicho ‘caña al mono que es de goma’ y el próximo jueves te vas otra vez a allí. Quedan cuatro tonterías por cerrar.
¿Caña al mono que es de goma? ¿Me está llamando mono? Espera, espera... ¿CÓMO QUE ME TENGO QUE IR P’ALLI OTRA VEZ?
Cada vez que hablo con este personaje no puedo evitar que a mi mente acuda una frase de Larra que le queda como anillo al dedo. Y es que el Maximuslerdum es una de esas personas, y cito textualmente al genial autor, que tiene toda la buena educación que sus padres le pudieron pagar y él no quiso aprender.
Cervecerix: ¿Ir allí? ¿Por qué? Ya les dije que lo que queda lo podía solucionar yo desde aquí, mediante el tele trabajo. ¿Por qué pagar otro viaje y otro hotel y más taxis cuando lo podemos solucionar todo desde la oficina?
Maximuslerdum: Es una acción política, debemos darles a entender que les mimamos, que nos importan, que son un cliente al que valoramos mucho.
Cervecerix: ¡¡Pues mándales flores!!
Maximuslerdum: Ja ja... Ojalá fuera tan fácil, venga vete a hablar con la secretaria para que te organice el viaje, no sea que nos pase como la última vez y tengas que coger un avión a las siete de la madrugada.
De mala gana me fui a hablar con la Gordixa, y no por ella (si hay alguien que sea muy competente en la empresa, esta persona es ella). No, la mala leche era porque otra vez me tocaba viajar y ni tan siquiera habían pasado más de dos días.
Quiso mi fatal destino que la cosa no acabara allí.
Dada la situación decidí centrar todos mis esfuerzos en prepararme bien para que mi próximo viaje fuera el último: preparé documentos, revisé la aplicación a fondo, modifiqué algunos parámetros de configuración,... vamos que me pasé toda la mañana dedicado única y exclusivamente a este cliente.
Finalmente, poco antes de salir a comer, me encontré con un tema que estaba fuera de mis conocimientos y cuya responsabilidad recaía en el departamento de desarrollo y así se lo hice saber al responsable de dicho departamento y al Maximuslerdum.
Con los deberes hechos salí a comerme una hamburguesa con patatas bien acompañada de unas buenas cervezas. A la vuelta el Maximuslerdum volvió a asaltarme, y yo con el estómago lleno a reventar.
Maximuslerdum: Oye, he hablado con Enmarronadix y le he pasado el tema este que comentabas en tu correo de las dos.
Cervecerix: ¿A Enmarronadix? Pero si este pobre está de trabajo hasta las cejas, si hace más horas que un reloj, al pobre le habéis pasado todos los marrones habidos y por haber ¿No se lo podemos pasar a otro? Lo digo porque igual no le da tiempo de solucionarlo tal y como está de liado.
Maximuslerdum: Mira Cervecerix, lo que no podemos hacer es ser más papistas que el Papa.
Semejante respuesta no me la esperaba yo. Me cogió con la guardia baja y un retortijón acudió a mí como rayo que atraviesa los cielos; dicho inconveniente me impidió buscar respuesta alguna y centré todos mis esfuerzos en no defecarme encima, básicamente por dos razones, ambas muy importantes: la primera es que hubiese sido una auténtica guarrada.
La segunda, que no menos importante por ello, es que el Maximuslerdum estaba ahí, justo delante de mí, mirándome a la espera de algún comentario y de acudir yo a la llamada de la naturaleza (permitiendo así que mi cuerpo sacara lo peor que hay dentro de mí), este se hubiera percatado de ello. Y me niego en redondo a expresarle mi opinión sobre sus comentarios.
Ante mi silencio Maximuslerdum debió aplicar aquello de ‘el que calla otorga’ y se fue a su despacho, dejándome a mi vía libre para acudir al baño y comentarle a la taza mi opinión sobre la conversación mantenida con él.
No obstante, la frase se quedó en mi mente repitiéndose una y otra vez: no podemos ser más papistas que el Papa... ¿Qué diablos había querido decir? ¿Qué extraño pensamiento, qué misterioso razonamiento del Maximuslerdum, encerraba esta frase? Le di vueltas y más vueltas, pero no fui capaz de hallar respuesta o explicación alguna.
Finalmente, harto ya de buscar la verdad, decidí que si no podía encontrar un explicación lógica por lo menos podría buscar una que fuera divertida. Cambiado el escenario encontré una posible explicación: Maximuslerdum me hablaba en clave, como en las películas de espías, que cuando ambos se encuentran uno dice una frase secreta a modo de contraseña y el otro le responde también de igual modo. Visto así, tenía yo la respuesta perfecta a la afirmación de Maximuslerdum.
Maximuslerdum: Mira Cervecerix, lo que no podemos hacer es ser más papistas que el Papa.
Cervecerix (con voz bajita y tapándose la boca con una mano): El pato vuela bajo.
Explusplus — 08-10-2005 16:32:40
mysstika — 08-10-2005 19:46:49
ridgarou — 09-10-2005 23:43:48
ridgarou — 09-10-2005 23:45:28
Cervecerix — 10-10-2005 12:00:52
mysstika — 10-10-2005 14:47:27
Cervecerix — 10-10-2005 15:41:41
Explusplus — 10-10-2005 22:10:29
ridgarou — 11-10-2005 10:04:00
MAIKIX — 11-10-2005 12:41:31
Cervecerix — 12-10-2005 13:35:41
Naomi — 13-11-2006 00:33:49
Roy — 17-11-2006 15:32:08