Bueno, como podréis ver hay imagen nueva en el título del blog, pero no os vayáis a pensar que me la he currado yo, no, no, nada más lejos de la realidad, de hecho, de haberla hecho yo habría quedado como un churro. El autor de la imagen es Ridgarou a quien le doy las gracias y quien, confieso, me ha sorprendido por semejante detalle. ¡Muchas gracias tio!
Ahora que ya hemos hecho honor a la verdad y felicitado a quien se lo ha ganado, pasemos al post de hoy.
HONOR
Hace tiempo que no pongo ningún cuento, así que cuando me ha venido a la mente un fragmento del artículo El Duelo (cuyo autor es Mariano José de Larra -no podía ser otro-) he querido compartirlo con vosotros, no es un cuento, pero he pensado que tampoco desentona en esta sección.
Aquí lo tenéis:
"En un siglo en que ya se ven las cosas tan claras, y en que ya no es fácil abusar de nadie, en el siglo de las luces, una de las cosas sobre que está más fijada la pública opinión es el honor, quisicosa que, en el sentido que en el día le damos, no se encuentra nombrada en ninguna lengua antigua. Hijo este honor de la Edad Media y de la confluencia de los godos y los árabes, se ha ido comprendiendo y perfeccionando a tal grado, a la par de la civilización, que en el día no hay una sola persona que no tenga su honor a su manera: todo el mundo tiene honor.
En los tiempos antiguos, tiempos de confusión y de barbarie, el que faltando a otro abusaba de cualquier superioridad que le daban las circunstancias o su atrevimiento, se infamaba a sí mismo, y sin hablar tanto de honor quedaba deshonrado. Ahora es enteramente al revés. Si una persona baja o mal intencionada le falta a usted, usted es el infamado. ¿Le dan a usted un bofetón? Todo el mundo le desprecia a usted, no al que le dio. ¿Le faltan a usted su mujer, su hija, su querida? Ya no tiene usted honor. ¿Le roban a usted? Usted robado queda pobre, y por consiguiente deshonrado. El que le robó, que quedó rico, es un hombre de honor. Va en el coche de usted y es hombre decente, caballero. Usted se quedó a pie, es usted gente ordinaria, canalla. ¡Milagros todos de la ilustración!
En la historia antigua no se ve un solo ejemplo de un duelo. Agamenón injuria a Aquiles, y Aquiles se encierra en su tienda, pero no le pide satisfacción. Alcibíades alza el palo sobre Temístocles, y el gran Temístocles, según una expresión de nuestra moderna civilización, queda como un cobarde.
El duelo, en medio de la duración del mundo, es una invención de ayer: cerca de seis mil años se ha tardado en comprender que cuando uno se porta mal con otro, le queda siempre un medio de enmendar el daño que le ha hecho, y este medio es matarle. El hombre es lento en todos sus adelantos, y si bien camina indudablemente hacia la verdad, suele tardar en encontrarla."
Fragmento de EL DUELO (Mariano José de Larra)
Nostromo — 02-12-2005 00:21:22
Vandit — 02-12-2005 08:55:53
maykix — 02-12-2005 10:26:52
Vandit — 02-12-2005 10:42:19
maykix — 02-12-2005 11:40:20
Cervecerix — 02-12-2005 12:24:44
maykix — 02-12-2005 12:44:34
Cervecerix — 02-12-2005 12:50:22