“Estaba convencido, además, de que la ciencia lograría crear algún día seres humanos artificiales. No se refería a esos estúpidos robots metálicos que parpadean con luces verdes y rojas y hablan con voz hueca. No, no, mi viejo creía que un día la ciencia lograría crear verdaderos seres pensantes como nosotros. Y aún había algo más: también pensaba que todos los seres humanos en realidad eran precisamente eso, artilugios artificiales.
- Estamos plenamente vivos ¿sabes? –solía decir.
Los comentarios de este tipo eran habituales después de haberse tomado una o dos copitas.
Cuando estuvimos en Legolandia, se quedó mirando fijamente a esos seres de Lego. Le pregunté si estaba pensando en mamá, pero dijo que no.
- Imagínate si todo esto cobrara vida de repente, Hans Thomas, imagínate que todas esas figuritas empezaran de pronto a moverse entre sus casitas de plástico. ¿Qué haríamos entonces?
- Estás chiflado –me limité a decir, pues estaba seguro de que esa clase de comentarios no era muy normal entre los padres que llevaban a sus hijos a Legolandia.
Estuve a punto de pedirle un helado, aunque había aprendido que, para pedir algo, era aconsejable esperar hasta que mi viejo comenzara a airear sus chifladas ideas. Creo que de vez en cuando le remordía la conciencia por hablar de esas cosas con su hijo, y cuando a uno le remuerde la conciencia, suele mostrarse más generoso que de costumbre. Antes de que me hubiera dado tiempo a peder el helado dijo:
- En el fondo, nosotros mismos somos figuras vivas de Lego.
Supe que tenía el helado asegurado, porque papá estaba a punto de comenzar uno de sus discursos filosóficos.”
Jostein Gaarder (EL MISTERIO DEL SOLITARIO)
fmop — 27-09-2006 08:48:21