Le conocí a través de una vieja amiga del bachillerato; habíamos quedado un sábado para tomar unas cervezas y recordar viejos tiempos cuando apareció este pájaro (me niego a tildarlo de persona) rodeado por su séquito de aduladores. Que saludara a mi amiga me pareció más que correcto; que él y toda su tropa se sentaran con nosotros sin ni tan siquiera presentarse no me lo pareció en absoluto (por suerte mi amiga sí tenía algo de educación y me lo presentó, para mi propio asombro, como a un buen amigo).
En fin, como dijo Larra en uno de sus artículos, ciertas personas tienen la poca educación que sus padres les pudieron pagar y ellos no quisieron aprender (o como solía decir mi abuela de porc i de senyor, se n’ha de venir de mena).
Me resigné dado que estábamos en el barrio de mi amiga y no en el mío, ese era su territorio y a mi me tocaba adaptarme (o lo que es lo mismo, si ella lo aguanta, pues yo también). El citado pájaro no dejaba de lucir su pico dando muestras de un sentido del humor situado tres puntos por encima de la estupidez y el mal gusto y dos puntos por debajo de pago la cerveza, me largo a casa y aquí os quedáis.
Después de afirmar y reafirmar su cargo en la empresa donde trabajaba inició su repertorio bromista cargando contra uno de los chavales encargado de ‘arreglar los putos ordenadores’. De cada tres palabras que decía, cuatro eran tacos. Sin embargo, todos los presentes le reían las ‘gracias’ lo que, supongo, le animaba a seguir con su repertorio de vómitos verbales.
Y mientras él se ‘cagaba en la puta intranet de la jodida empresa’ yo recordaba un artículo que había leído recientemente en ‘la contra’ de la Vanguardia donde Daniel Goleman definía al narcisista como aquél que “no quiere ser amado sino admirado y no soporta la crítica porque en el fondo tiene una autoestima muy baja. Se rodea de aduladores –su parásito favorito- y desdeña cualquier información que no se ajuste a su visión previa del universo, en la que ocupa el centro. El narciso no sabe escuchar, sólo predicar y adoctrinar.”
El mencionado pájaro se adaptada a la perfección a semejante perfil.
No me hacían ninguna gracia sus comentarios despectivos hacia el departamento de la ‘informática de mierda’ y supongo que el tío pensó que si yo no me reía era porque no me enteraba de lo que estaba contando, y sin previo aviso me espetó:
- La intranet es la red interna de la empresa.
- Lo sé –contesté- Soy ingeniero informático.
Desconozco si esa tarde el mencionado pájaro aprendió algo. Yo por mi parte aprendí que no todos los fantasmas son blancos.
Petjada — 16-12-2006 16:41:18
Gambito de Dama — 18-12-2006 09:41:23
peppermint — 18-12-2006 11:32:12
Cervecerix — 23-12-2006 21:19:51
Thalasos — 01-01-2007 11:29:42
Cervecerix — 03-01-2007 10:28:04